miércoles, 17 de febrero de 2016

Nociones sobre ciudadanía en el s.XXI


A continuación presento un sucinto resumen de mi trabajo sobre ciudadanía para la asignatura Sociología de la Comunicación. El trabajo consistió en la selección y síntesis de información recogida de diversos autores y distintos ámbitos. Al final del texto incluyo enlace donde se encuentra alojado el documento original con la bibliografía e información más detallada:

El origen de la palabra ciudadanía viene del latín civis “ciudadano” y originalmente “conjunto de ciudadanos”. La raíz es de origen indoeuropeo keicon significaciones como “inclinar, yacer, hogar, querido, echar raíces” y emparentada con la palabra kóme. En Roma aparece la palabra para hacer referencia a los pertenecientes al pueblo romano, que tenían ciertos derechos y obligaciones, diferenciándolos así de los extranjeros y esclavos.Sin embargo la idea de una población que participa en la deliberación política aparece en la Grecia clásica. Esta concepción de ciudadanía era excluyente ya que sólo algunos participaban en la gestión de los asuntos públicos (a través del poder deliberativo, ejecutivo y judicial). Por tanto la ciudadanía es una doctrina política que se rige por el principio de aequa libertas (igual de libres). Cuando un proyecto de ciudadanía se inscribe en una democracia, el principio aequa libertas es máximamente incluyente (todos ciudadanos), pero si se inscribe en un proyecto oligárquico, sólo esa élite pertenece a la ciudadanía. De esto se deduce que no nacemos ciudadanos sino que la ciudadanía es una construcción política. 

Esta forma de gestionar la política ha sufrido expansiones y contracciones a lo largo de la historia llegando incluso a desaparecer completamente. Es con la Revolución Francesa que renace la idea de ciudadanía abierta y establecen unos derechos que garanticen una plena ciudadanía, instaurando la democracia como régimen político que garantice la libertad. Al hablar de un ejercicio de libertad en sociedad, entienden que es necesario un sentido de pertenencia para que exista tal sociedad -si no estaríamos hablando de una población atomizada, disgregada y no una sociedad en sí-. Sin entrar en más detalles históricos, citaré un comentario de Normand Baillergeon -amigo de Chomsky y al que escribe sus prólogos- y que considero pertinente incluir: 

Ya que el ciudadano responde a una colectividad, surgió la necesidad de que en democracia, las personas estén informadas de lo que sucede y habilitadas para pensar, conversar y participar en los planteamientos políticos. Para ello crean dos instituciones: Los medios de comunicación y la educación pública, cuya misión la de formar a las personas para habilitarlas a participar en los debates políticos, pudiendo pensar en los planteamientos más allá de sus intereses particulares -lo que contribuiría a la atomización social-, y poder hacerlo desde el interés colectivo y el bien común.
La ciudadanía representa una conquista que se va ganando y por tanto es un proceso de construcción y desconstrucción constante, que viene guiado por un ideal, el cual, apunta actualmente hacia un mundo más cosmopolita, como veremos más tarde.
Actualmente el Estado-nación ha dejado de ser el único centro de autoridad y surge la necesidad de encontrar otro modelo para analizar la ciudadanía, basado en la idea de comunidadMotivos:
  • Se observa una desconfianza y distanciamiento hacia los partidos. Sigue habiendo militantes pero no se identifican enteramente con el partido y no hay un sentimiento de pertenencia o adhesión constante.
  • Esto se debe en parte a una ciudadanía audiencia que está siempre presente y alerta de lo que pasa. Algo a lo que ha contribuido la fuerte expansión de los medios de comunicación. (También la autorrepresentación)
  • La ciudadanía audiencia no es necesariamente participativa pero sí interviniente a través de la vida asociativa, la protesta y el veto.  
  • Por lo que los gobiernos están frente a la posibilidad del descontento ciudadano, que eventualmente protesta y llega incluso a reconfigurar la escena. 
  • Esto ocurre especialmente cuando no hay una oposición sólida (También por la autorrepresentación)  
  • Las protestas contemporáneas se caracterizan por ser heterogéneas, ya que reflejan la diversidad de autorrepresentaciones. Motivo por el que los sectores más alarmistas y conservadores les critican (”no tienen programa, no están organizados, no saben lo que quieren, que utilicen los cauces institucionales si quieren cambios políticos”, etc). Sin embargo se constata que esta es la tendencia mundial.
  • Por otro lado se observa una expansión de la ciudadanía activa y la esfera pública: La ciudadanía activa se entiende como el debate entre derechos frente a responsabilidades para con la sociedad, medio ambiente y los propios derechos. [Ej. ¿Derecho a servicios de limpieza o responsabilidad de mantener las calles limpias?] La esfera pública como el espacio entre autoridad y vida privada donde los ciudadanos se reúnen informalmente, intercambian opiniones sobre asuntos públicos, proponen reformas e incluso adoptan iniciativas haciendo de contrapeso al gobierno actuando por los márgenes de las instituciones.  Esta expansión da lugar a numerosas ONG´s, asociaciones y movimientos sociales… que no tratan de cambiar órdenes injustos, sino reinsertar a los excluidos. Más vinculados a acontecimientos que a estructuras, con formatos ágiles y flexibles evitan la rigidez burocrática que desacreditó a los partidos clásicos.
  • El fenómeno de autorrepresentación, ya mencionado aquí y derivado de la incisión del individualismo en las sociedades capitalistas-neoliberales, está conduciendo a una diversificación de las representaciones y de las fuentes de poder, lo que se traduce en un síntoma de desinstitucionalización. No significa que podamos prescindir del sistema representativo (sólo posible en comunidades reducidas), pero se observa que la ciudadanía ya no se conforma con votar cada 4 años. La legitimidad electoral ya no es suficiente para gobernar y las decisiones deben legitimarse por sí solas, lo que está derivando en una mutación de las democracias.
Estos son  algunos de los motivos por los que el Estado-Nación está dejando de ser el único centro de autoridad para analizar cómo vivimos juntos, y que sea la noción de comunidad el término más apropiado.

Otra cuestión sobre la ciudadanía es cómo el consumo nos define como ciudadanos:
  • Por ejemplo en la medida en que la política se somete a las reglas del comercio, la publicidad y el espectáculo.
  • Pero el consumo no es sólo un lugar suntuoso y superfluo, también nos sirve para pensar, adherirnos a culturas y a generar identidades, de manera que sentimos que pertenecemos a una comunidad. 
  • Como el consumo genera identidades y el mercado está globalizado, se generan identidades cosmopolitas que se traducen en ideales cosmopolitas
  • Por eso con la ciudadanía ya no basta con gratificaciones económicas y básicas que no pueden definir dignamente a un sujeto. Ahora tiene que tener gratificaciones de otro orden: derecho a educación, asociarse con los que se nos parecen para consumir, protestar, tener revistas y radios que nos distingan, ejercer nuestro sentimiento y pensamiento al consumir… 
  • Que exista desigualdad en el acceso a los bienes de la mundialización implica que existan diferentes alturas cívicas: unos son más ciudadanos que otros en la medida en que estos recursos les brindan más libertades y por tanto se desmorona el principio de igual libertad, pues no todos son igual de libres al tomar decisiones. Ej. Si un partido propone subir los impuestos a las grandes fortunas, quienes no tienen recursos tendrán miedo a que deslocalicen las empresas y no apoyan la propuesta. Por tanto no son libres de tomar decisiones.  De ahí que el mundo del trabajo sea una de las grandes cuestiones de la ciudadanía ya que todavía no se ha conseguido integrar. 
  • Por ello surge la necesidad de definir un umbral de ciudadanía, es decir, los recursos capacitantes mínimos para la participación democrática: trabajo, salud, vivienda, poder de compra, información, formación, canasta educativa, respeto a la diferencia (para que exista sentimiento de pertenencia)… que corresponden a una noción ampliada de la ciudadanía.
  • Ante el estrepitoso fracaso del neoliberalismo para conseguir una sociedad de gratificaciones equitativas para todos, emergen sistemas de solidaridad de culturas tradicionales y la necesidad de replantear conceptos como los comunes y otras estrategias de usufructo que amortigüen los efectos de la desigualdad y aseguren a los excluidos cierta independencia económica. 
  • Expertos apuntan a que el crecimiento económico gestado por la modernidad a producido una des-cualificación para llevar a cabo prácticas de cooperación y diálogo, produciendo una pérdida de pertenencia asociada a la co-participación. Esto está generando una tendencia hacia relaciones sociales superficiales, a un escaso compromiso institucional y a una separación del otro. Esto nos lleva a recordar el artículo La tragedia de los comunes, publicado en la revista Science, en el que se describe una situación en la que varios individuos, motivados por el interés personal y actuando individual y racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado aunque a ninguno de ellos les convenga que esto suceda.
  • Ya que la naturaleza planetaria de los bienes comunes (hidroesfera, aire, biodiversidad, etc) hace imposible que se puedan proteger desde los Estados-Nación, nos vemos obligados a buscar nuevos modelos que configuren soluciones que garanticen la supervivencia de la especie.  




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